domingo, 19 de septiembre de 2010

Cumplimos 200 años!!!

Festejando los 200 años de la Independencia de México, nos damos cuenta de que tenemos un País con lugares hermosos, con una deliciosa gastronomía y gente con carácter que trata de salir adelante día a día. El 15 fue perfecto para brindar con los amigos y comer todos los antojitos a nuestro paso pero surgía una pregunta: ¿Tenemos algo que festejar con todo lo que está sucediendo en nuestro País? y bueno, hay varias cuestiones, la primera es que celebramos año tras año, así que no hay diferencia, la segunda es que el País es un desastre en estos momentos con tanta inseguridad y desempleo así que una poca de distracción no está mal y por último el Gobierno Federal gastó millones de pesos en esta celebración, dinero que en parte pudo servir para ayudar a los damnificados que había antes de "Karl" y ahora después de éste.
Así que tenemos aspectos a favor y en contra para dar una ¡buena respuesta!, ¿no es así?
D!@n@ D.

“Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio”

Busqué en mi memoria un motivo por el cual conmemorar el bicentenario de la independencia de México, desde luego lo encontré, pero debo confesar que con dificultad; el ocio que llevó a cuestionarme cuál sería mi postura ante dicho acontecimiento, e involucrada ya en el asunto, recurrí a la presencia de la memoria colectiva, y observé que ésta apuntalaba -por lo menos verbalmente- a un rechazo por las festividades, la actitud apática por tal muestra como principal argumento un recuento de los avances y retrasos políticos, económicos y culturales que la evocación de dicha memoria colectica le brinda, encontrando que han prevalecido los rezagos sobre los avances; descrito así el panorama, sí comparto la opinión con la memoria colectiva, entiendo su postura y me tomo el atrevimiento de culpar a la desigualdad económica y social como factor determinante en la apatía de los mexicanos por celebrar la independencia, lograr un México demócrata y justo donde impere la equidad, el orden y por supuesto no haya más desigualdad social; sí, sólo así celebraremos la independencia, comentaba la colectividad.
Mientras tanto, aunque compartía con ellos aquella visión, mi memoria encontraba en tal opinión colectiva un sesgo de contradicción, ya que si bien los gobiernos no son justos en la administración de la riqueza, tampoco nosotros lo somos al pasar por alto los avances que si son evidentes, e incluso disfrutamos; hoy por hoy vivimos motivados por cambiar el rumbo de nuestro país, sólo que no hemos reflexionado el papel que jugaremos en el futuro, en qué rubro anhelamos encontrarnos, seremos quienes tomen decisiones importantes para el rumbo de nuestro estado, o seremos de que los que sólo ven pasar el tiempo. Entonces, escogiendo la primera opción ¿Jugaremos a ser juez y parte? dado que las opciones disponibles nos perfilan como candidatos a trabajadores por el estado.
Vamos, mientras tanto, debo dar crédito a quienes desde la postura que mejor les haya acomodado, lucharon y a quienes siguen en pie trabajando por un país democrático, equitativo y justo, de lo contrario no estaría compartiendo con ustedes parte de mi memoria.
Celebremos la independencia de México.

Bicentenario televiso


La televisión sirve para divertir y en ocasiones para educar. Para disfrutar un buen programa es como en el restaurante: solo es cuestión de saber pedir la especialidad de la casa y los días en los que está disponible el platillo.

La televisión mexicana aún no ha aprendido a hacer programas de grandes dimensiones como el desfile del 15 de septiembre conmemorando el Bicentenario del inicio de la Independencia de México.

A las seis de la tarde empezó la transmisión del desfile. Las grandes televisoras mexicanas trataron de ponerse a la altura del acontecimiento, por ello pusieron a sus mejores conductores o, por lo menos, los que gozan de mayor credibilidad. Tv Azteca a Javier Alatorre con Pablo Boullosa. Televisa: Joaquín López-Dóriga, Adela Micha. Por su parte CNNE, TVC, Efekto TV, Canal Once (encargado de la transmisión en general), TeleFórmula, Foxsports trataron de cubrir el evento.

Sin embargo, cada televisora mostró su inexperiencia. CNNE pasaba las imágenes en vivo, pero con comerciales y en cada corte hacía preguntas alusivas al Bicentenario y Mario Gómez hizo un excelente trabajo desde el desfile. TeleFórmula, con José Cárdenas hizo, tuvo diferentes enlaces, un programa con sus colaboradores habituales. Foxesport hacía comentarios alusivos, pero los conductores principales estaban en el estudio. Efekto TV tenían comentaristas, empero se siguieron más por la Revolución Mexicana y los que la iniciaron: los jóvenes y el desfile solo era imagen. Televisa, en el momento que vieron un cartel que tenía escrito “La Suave Patria” se quedó comentándolo durante varios minutos y de ahí pasaron a entrevistar a los que organizaron el desfile.

Todas las televisoras cayeron en el error de estar narrando y comentando las imágenes que pasaban y eso queda para la radio, pero no para la televisión. Esta tiene una narrativa, no necesita comentarios solo es cuestión de saber hacerla. Se les olvida que la televisión es imagen. Quizá es la costumbre de la radio o porque se ha dicho que en televisión no debe haber silencios; con tantos comentarios demuestran su inexperiencia.

Canal Once, encargada de las imágenes, pasaba más a hombres con mochilas, que eran los encargados del desfile, que a los carros alegóricos y ello demuestra su inexperiencia. Por momentos Tv Azteca guardó silencio, solo pasaban las imágenes, pero daba la impresión de que no comentaban por falta de guion y no para que el televidente apreciara lo que veía.

El desfile fue hecho para la televisión, por lo menos así se promocionó, pero no logró encantar como se supone era el propósito. La fiesta fue para vivirla y no para verla desde la comodidad del hogar. Así no son las fiestas. La televisión jamás logrará transmitir las emociones del contagio con la gente. Falló la transmisión del desfile en todos los aspectos.

Tan no sabían qué pasar que Televisa en cuanto vio que Tv Azteca tenía a Espinoza Paz inmediatamente tomó la imagen, solo que a Televisa se le olvidó que Tv Azteca lo hizo porque es “su” lanzamiento y Televisa no debe promocionar a artistas de la otra televisora.

La cereza del pastel la puso la Sra. Margarita Zavala, quien llevaba un vestido diseñado por Macario Jiménez, vestida elegantemente, pero a la que le urge unas clases de modelaje, ya que es de las que suben los escalones de dos en dos. No sabe caminar.

Es válido, que en un momento de tanta violencia, la gente se divierta y los setecientos millones de pesos gastados en el Bicentenario no se vieron reflejados. Fue una fiesta con mucho dinero, pero con poca diversión para el televidente a quien iba dirigido el desfile.

La gastronomía mexicana: un bello tesoro


Y para festejar este bicentenario, es esencial resaltar nuestra gastronomía. La comida mexicana se ha caracterizado por su variedad de sabores y colores, ha reunido tradiciones españolas e indígenas, ha sido valorada mundialmente por su originalidad y compleja preparación. La han calificado como una cocina de gran influencia barroca, que llega a representar en mucho, la visión que los mexicanos poseemos del mundo.



Algunos platillos son los tradicionales antojitos, que corresponden a las enchiladas, pambazos, gorditas , tamales, quesadillas, tacos, etc., se pueden encontrar, en cualquier puesto ambulante, restaurante u hogar mexicano , ya que suelen ser uno de los principales deleites para el paladar, y siempre están presentes en las grandes reuniones familiares, y fechas festivas. Es importante destacar que la base de la mayor parte de estas delicias mexicanas, es el maíz, ingrediente auténticamente mexicano y verdaderamente nutritivo. Sin duda, aunque han pasen los años la comida mexicana no dejará de ser un gran tesoro que ha acompañado todo momento histórico de nuestra nación.


El puente bicentenario

La tarde del sábado 18 de septiembre me doy cuenta que los antes anónimos rostros que se encargaban de llenar las estadísticas de damnificados, ahora adquieren caras familiares y amigas. No puedo alejar la vista de esas imagenes redundantes. Pareciera que la misma calle se multiplica cien veces hasta lograr llenar un espacio inmenso con miles y miles de litros de agua.
Primero, el primo que llega a casa de improviso con sus maletas, la tele, la novia y el cpu de la compu. Después, la amiga de toda la vida a la que no logro contactar e imagino en peligro, las tías a las que hace tiempo no visito y que en ese instante quisieras tener cerca.
Fragmentos de imágenes que aparecen, calles que desaparecen y que trato de adivinar debajo de tanta agua, rostros que se me antojan muy familiares y mucho dolor al ver como la ciudad en la que nací se encuentra en la lista de las zonas de desastre que el 2010 se ha encargado de engrosar.
El cierre infestejable del puente bicenterio.

atisbos góticos en "Las visitaciones del diablo"

La literatura gótica, nacida como estilo literario en la Inglaterra de mediados del siglo XVIII, reconoce como una de sus fuentes a los cuentos de hadas y a la literatura folklórica europea en general. Vista desde esta perspectiva, la literatura gótica ha utilizado símbolos que durante siglos han sido asociados a lo oscuro, prohibido o sacrílego y ha modificado el uso de los mismos conforme la sociedad o la época a la que pertenece el escritor en turno altera ciertas normas, convirtiendo en permitido lo antes inaceptable.
Sólo en épocas recientes, cuando el hombre creyó sentirse un tanto más libre del terror, las narraciones de miedo lograron colarse a este terreno gótico. Así, la literatura de lengua inglesa cuenta con un gran número de cultivadores de tal género como Horance Walpone, quien en su novela El castillo de Otranto (1765) creó las convenciones del género: una atmósfera oscura, tempestuosa, fantasmagórica en que la locura y la violencia captura a su lectores.

En Las visitaciones del diablo (1965) del autor Emilio Carballido se incursiona con buena fortuna en la novela gótica. Su fin sin aterrorizar está en generar una atmósfera de desasosiego e inquietud. El objetivo de mi tesis será mostrar cuáles y cómo son esos elementos góticos que logran en la novela tal efecto en sus lectores.

Celebrar o no celebrar, he ahí la pregunta.

¿Festejar las bodas de mi madre patria o mantener el duelo por la muerte y desamparo de su población? Lo correcto sería actuar, vengar el maltrato inmisericorde. Pero, ¿y si el déspota acaba de comulgar y muere confesado? Oh, Dios, ¿cómo saberlo? ¿cómo saber quién es el culpable de todos nuestros males? Necesito de su ayuda, por favor:

Yo creo que México es México al momento en que:

1.- salgo a la esquina a comer y lo que te como es lo más parecido a lo que se habría comido Hidalgo en una esquina en 1810,

2.- en el taquero que me sirve y los vecinos, de la mesa de al lado, se parecen a Cuauhtémoc,

3.- y en que en la televisión está Pedro Infante o en la radio suena José Alfredo o un corrido revolucionario y pasan haciendo escándalo un Tin Tan y un Chava Flores en la calle a las 3 de la mañana.

4.- Y en que mi pared está graffitiando un Siqueiros o un Rivera.

¡Feliz cumpleaños, México!